miércoles, 27 de junio de 2018

El primer sistema de aire acondicionado montado en un vehículo

A día de hoy, es impensable que un vehículo no equipe por lo menos aire acondicionado, excepto en países con mucho frío porque su utilización en esas zonas, lógicamente, sería absurda.

Cuando los vehículos empezaban a ir con cubierta cerrada, la sensación térmica dentro del habitáculo empezó a cambiar. En invierno, la temperatura interior comparada con la exterior del vehículo se podía soportar hasta cierto punto yendo bien abrigado, por ejemplo. La situación fue mejorada con el aprovechamiento del calor del motor para convertirlo en calefacción dentro del propio habitáculo.

Ahora bien, en verano era una situación más compleja. Se intentaron muchas formas para mantener una temperatura mínimamente agradable dentro del vehículo, desde ajustes de altura del parabrisas, incorporación de cortinas, posibilidad de subir o bajar las ventanillas, etc. 

Ninguna de ellas era convincente hasta la introducción del sistema de aire acondicionadoEl primer vehículo en montar un sistema de refrigeración, más o menos parecido, como el que conocemos es el que montaba el Packard.

Estamos hablando del año 1939, donde el sistema tenía como elementos principales un compresor, un condensador, un acumulador/secador y un evaporador sobredimensionado ubicado detrás de los asientos traseros. Todo el sistema fue controlado por un interruptor de ventilador. 


No obstante, estos sistemas tenían el inconveniente de no disponer de un sistema de embrague que active o pare el compresor del aire acondicionado. Por lo tanto, si el vehículo estaba arrancado el aire acondicionado funcionaba también, ya sea invierno o verano. La única manera de desactivarlo era quitando la correa del compresor con el motor parado, y activarlo era el proceso inverso. La idea era buena, pero algo incómoda.

Otro inconveniente fue que el evaporador y el soplador estaban ubicados en el maletero, lo que dificultó el servicio y redujo el espacio de almacenamiento disponible.

En la siguiente imagen se puede ver una Packard Clipper, donde el compresor es impulsado por el motor a través de una correa.


Después de la Segunda Guerra Mundial, a Cadillac se le ocurrió incorporar unos controles, ubicados en los asientos traseros, que permitían la activación y desactivación del sistema de aire acondicionado. Esta opción era mejor que parar el vehículo, levantar el capó y sacar la correa.

En aquella época, el aire acondicionado, no estaba muy implementado ni tampoco era imprescindible. Era un extra a elegir cuando se compraba un vehículo nuevo. 

Entre los años 70 y 80, en EEUU, hubo un incremento en la instalación de estos sistemas a causa de la inmigración de mucha gente a zonas más cálidas. Tener aire acondicionado, entre otros extras, era prácticamente imperativo. Esto originó que muchos vehículos ya lo llevaran instalado de fábrica.



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