jueves, 21 de marzo de 2019

Iluminación láser

Primero fueron los faros de parafina, entre los años 1905 y 1910 los faros de carburo o acetileno, en los años 20 aparece la bombilla de tungsteno, en 1962 se evoluciona hasta la bombilla halógena, en el 1991 aparecen los primeros faros xenón evolucionando al bi-xenón en el 2001, actualmente se están potenciando los faros con tecnología led y… cuándo parecía que todo estaba inventado, aparece la iluminación láser. La tecnología es imparable!!!

En este post os explicaré lo último en iluminación: La iluminación láser.
Las principales premisas para que los fabricantes decidan evolucionar los sistemas de iluminación son la mejora en visibilidad y el ahorro de energía.

Los diodos láser pueden consumir hasta un 30% menos de energía sin prácticamente emitir calor y alcanzando un tamaño hasta diez veces menor que los diodos led actuales.

Referente a su alcance, la iluminación láser es capaz de alcanzar hasta 600 metros de longitud, el doble que proporciona un faro de tipo led y muy por encima de los 90 metros que ofrecen los faros halógenos.

Con estos resultados, los fabricantes pueden diseñar faros más pequeños y potentes que los actuales y dotar así a la carrocería de un mejor coeficiente aerodinámico.

Así funciona

El corazón de este sistema es un grupo de varios diodos luminosos (entre 3 y 4) de tecnología láser.

Estos diodos sólo actúan como luces de largo alcance, activándose de forma automática y según las condiciones de tráfico a partir de 70km/h, el conductor no puede activarlos de forma voluntaria. Esto es posible gracias a la información que suministra una cámara ubicada en el parabrisas junto con otros sensores de distancia empleados también en los sistemas de ayuda a la conducción.


Así pues, a parte de los diodos láser, los faros que disponen de esta tecnología también equipan un grupo de diodos led para ejercer las funciones de intermitencia, luces de posición, iluminación de cruce, iluminación de carretera y ráfagas. Debido al doble sistema de iluminación que presentan estos faros, su peso se ve incrementado en unos 2kg.

Tal y como se ha comentado anteriormente, los diodos led y los diodos láser prácticamente no emiten calor pero si su electrónica de control. Cabe mencionar que los diodos láser trabajan a un voltaje cercano a los 3 voltios. Con el fin de evitar problemas de sobrecalentamiento, dichos faros incorporan un ventilador interno para su refrigeración.

Una vez “encendidos” los diodos láser que componen el sistema, estos emiten un haz luminoso azulado con una longitud de onda de 450 nanómetros.
A diferencia de los diodos luminosos led que emiten un haz luminoso en múltiples direcciones repartidas a lo largo de su cúpula, los diodos láser solo emiten un haz luminoso en línea recta.

El faro dispone de varios espejos que concentran el haz luminoso de los diodos sobre un prisma, el cual los fusiona en un solo haz dirigiéndolo sobre otro espejo.

Para transformar la luz azulada propia de los diodos láser en una luz más blanca y brillante (hasta 10 veces más intensa que las fuentes de iluminación conocidas) y con ello más agradable para el conductor, el haz luminoso concentrado por el prisma y reflejado sobre el espejo es redirigido hacia una lente de unos 3mm de tamaño compuesta por una sustancia fluorescente a base de fósforo.

A continuación, el haz rebota en la parábola reflectora del faro iluminando la carretera.
Debido a que los diodos láser solo se aplican para la iluminación de largo alcance y con el fin de ofrecer todavía más prestaciones, incorporan una matriz formada por una cincuentena de diodos led (o incluso más) que en cuestión de milisegundos pueden encenderse, apagarse o variar su intensidad con el fin de poder “dibujar” diferentes patrones sobre la carretera incluso emitir destellos para alertar a los peatones sobre el acercamiento del vehículo y al conductor sobre la presencia de peatones en la calzada.

La iluminación láser ya es una realidad pero como suele suceder con las altas tecnologías, actualmente sólo se equipar
en un número muy reducido de automóviles y como equipamiento opcional. El precio medio de esta tecnología ronda los 11.000 euros, algo un poco elevado para ofrecerlo en modelos menos elitistas.

Los primeros en equipar esta tecnología han sido el BMW i8, el nuevo BMW serie 7 y el Audi R8, resumiendo, cochazos de grandes prestaciones.
Con toda esta tecnología, ¿No os vienen ganas de conducir más de noche?

Saludos y hasta el próximo post.


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